
Oh Fortuna
Oh Fortuna,
cambias como la luna,
nunca mantienes el mismo estado:
a veces creces,
otras veces te apagas.
La vida es dura y amarga:
ahora me golpea,
luego me consuela,
jugando con mi mente.
La pobreza y el poder,
todo lo que tengo o pierdo,
lo deshaces como si fuera hielo.
Suerte cruel y vacía,
tu rueda no deja de girar.
Traes malos tiempos,
y la esperanza que ofreces
se deshace enseguida.
Oscura y oculta,
también te vuelves contra mí.
En tu juego,
con la espalda descubierta,
cargo el peso de tu injusticia.
La suerte del bienestar
y de la virtud
hoy está en mi contra.
Me afecta, me debilita,
y me mantiene siempre sometido.
En este momento,
sin esperar más,
marcad el latido del corazón:
porque la suerte
derriba incluso al fuerte.
Llorad conmigo todos.
Carl Orff