Hakuin Ekaku
Hakuin Ekaku (1686-1769), maestro zen japonés que revitalizó la escuela Rinzai, sistematizó la práctica del koan y popularizó el famoso «sonido de una sola mano».
Nacionalidad: Japonesa
Nacimiento: 1686-01-19
Defunción: 1769-01-18
Biografía
Hakuin Ekaku (白隠 慧鶴) fue un monje y maestro zen japonés de la escuela Rinzai, considerado la figura más influyente del zen japonés desde la Edad Media y el gran reformador de la tradición en el periodo Edo. Nació en 1686 en Hara, en la antigua provincia de Suruga (actual prefectura de Shizuoka), y se ordenó siendo aún muy joven, impulsado, según él mismo contó, por un profundo temor a los tormentos del infierno budista y por una intensa inquietud espiritual.
Tras años de peregrinaje y de práctica severa, tuvo un primer gran despertar (kensho) a los veinticuatro años y continuó profundizando bajo la guía del maestro Shoju Rojin (Dokyo Etan). Una experiencia posterior, hacia los cuarenta y dos años, consolidó su comprensión. Regresó entonces al templo Shoin-ji, en su localidad natal, donde enseñó durante décadas y formó a una numerosa comunidad de discípulos.
Hakuin insistió en que la práctica zen exigía tres elementos: la gran fe, la gran duda y la gran determinación. Reorganizó el entrenamiento mediante los koans y creó el célebre «¿cuál es el sonido de una sola mano?» (sekishu no koe), uno de los koans más conocidos de Occidente. Criticó con dureza el quietismo y la complacencia de ciertos círculos zen de su tiempo, y defendió que la meditación debía integrarse en la vida cotidiana y en el trabajo diario. Su linaje se convirtió en la base de la práctica Rinzai que se mantiene hoy.
Fue además un divulgador excepcional. Escribió en un lenguaje accesible para monjes y laicos obras como Orategama, Yasen kanna (sobre la «enfermedad zen» y técnicas de meditación y salud) y el Zazen wasan, un himno en japonés coloquial en alabanza de la meditación. Prolífico pintor y calígrafo, dejó miles de obras en tinta, entre ellas autorretratos, imágenes de Daruma y escenas de la vida cotidiana, con un estilo directo y a menudo humorístico que transmitía el mensaje zen más allá de las palabras. Murió en 1769, a los ochenta y tres años, en el templo Shoin-ji.